Un viaje a través del tiempo
Ramales de la Victoria, 28/03/2025
El refugio de las encinas del norte
Hace miles de años, mucho antes de que los humanos caminaran por estas tierras, el clima era muy distinto. Un calor suave bañaba la Cornisa Cantábrica, y las encinas, árboles amantes del sol y la sequedad, se extendían por doquier, creando extensos bosques de hojas perennes.
Pero el tiempo, como un río caprichoso, cambió su curso. El Cuaternario trajo consigo un frío intenso y una humedad persistente. Las encinas, acostumbradas al calor, se vieron obligadas a retroceder, buscando refugio en tierras más cálidas del sur.
Sin embargo, algunas encinas, tenaces y fuertes, se aferraron a la Cornisa Cantábrica. Encontraron su hogar en los crestones calizos que se elevaban sobre la costa, donde el agua de lluvia se filtraba rápidamente, dejando el suelo seco y rocoso, tal como a ellas les gustaba. Progresivamente, se adentraron en el interior de las montañas de la Cordillera Cantábrica.
Allí, en esos rincones olvidados por el frío, las encinas sobrevivieron, creando un bosque enmarañado y siempre verde, un testimonio vivo de tiempos pasados, se convirtieron en testigos de una época en la que el calor dominaba el norte.

Singularidades del Encinar Cantábrico

El encinar cantábrico es singular porque difiere de los encinares mediterráneos en general y de los encinares ibéricos en particular. Su especie característica dominante es la encina continental (Quercus ilex subsp. ilex ). Se conoce como encina carrasca, chaparra o bellotero alto.
Son bosques, por lo general, espesos y oscuros, de no mucha altura y con abundante densidad de árboles
Los encinares conviven con otros árboles y plantas que prefieren la humedad, como el Avellano, el Laurel, el Fresno, el Mostajo blanco, el Tilo y el Peral silvestre.
Es como si un pedacito de bosque del sur se hubiera mezclado con un bosque del norte, contribuyendo a su singularidad y diversidad.
Ahora, solo quedan pequeños grupos de estos árboles, como islas verdes en un mar de frío. Por eso, este bosque es muy delicado y necesita protección, como si fuera un tesoro antiguo.
- La encina es un árbol corpulento, que en su óptimo puede alcanzar los 25 metros de altura y más de un metro de diámetro, pudiendo llegar a vivir más de 800 años.
- La encina es el árbol más representativo del bosque mediterráneo ibérico y como tal la especie arbórea más abundante en la Península Ibérica e Islas Baleares.
- El nombre genérico “Quercus” proviene del celta (Quercus) que significa árbol hermoso.
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